El 1897 Baldomero Casanellas Nugué, natural de Vilanova i la Geltrú, provincia de Barcelona, inició con la marca LA GUERRA una actividad de fabricación artesanal de juguetes en estaño y plomo, que seguiría en sus temas y materiales los avatares de la sociedad del siglo XX bajo diferentes nombres comerciales: “Sobrino de Baldomero Casanellas”, “José Capell Coixet” “Casa”, “Capell”, hasta la década de los sesenta.
El primer documento que deja constancia del nombre comercial LA GUERRA y de su fundador, Baldomero Casanellas, así como nos da imágenes de una parte de su producción, es el impreso de 1901 en el que Casanellas comunica a sus clientes el nuevo domicilio de la empresa, en el Pasaje de Mariné, nº 6.

En el impreso leemos » Fábrica de Juguetes de Estaño y Plomo» y vemos que eligió Baldomero Casanellas como imagen de empresa la diosa romana Minerva, protectora de las artes y las ciencias. Los dibujos del impreso nos muestran tres tipos de figuras muy diferentes, en primer lugar dos alabarderos, que por su proporción respecto las otras que se representan, deducimos pertenecen al tamaño Extra o de 54 mm. Ambos alabarderos llevan una alabarda, el de la izquierda está en posición de firmes y con la alabarda derecha, mientras que la posición del de la derecha es «al paso» y con la albarda recostada en el hombro. El centro lo ocupa una plaza de toros con diferentes figuras: el picador a caballo frente a un toro embistiendo, un torero con la espada y el toro parado y un torero citando con la capa. A la derecha una escena bélica en la ladera de una montaña, en la cima una fortaleza con la bandera española y entre los soldados el abanderado, los que corren con el fusil y un oficial a caballo. Mostramos en la foto que sigue los modelos que conservamos correspondientes a dicho dibujo:

45 mm.
El primero de la izquierda el alabardero de 54 mm. firme, en el centro en 45 mm. las figuras del toreo y a la derecha el soldado corriendo. Mostramos a continuación diferentes vistas de dos figuras de alabarderos, para que pueda observarse la armonía en la proporción y el volumen.

Es de suponer que dichos temas y figuras formaban parte de su producción más conocida desde el inicio de su andadura individual como fabricante entre los años 1896 y 1897, i porqué no, quizà también antes. Es importante hacer hincapié en las figuras que hemos visto, ya que todas ellas son de pleno volumen y ya en dos tamaños clásicos, 45 mm. y 54 mm. , lo que se conoce en términos de Bulto y Extra, con lo cual situamos dicho tipo de figuras en los años 90 del S.XIX.
Nos consta por una tarjeta datada de 1893, que Casanellas había constituido con un socio apellidado Ortiz una fábrica de juguetes, de nombre La Militar, en la Calle del Camp número 4, de la población de San Gervasio de Cassolas, posteriormente anexionada a Barcelona.

Con anterioridad, según noticias de Joan Amades, trabajó en el establecimiento de juguetes de Carlos Juandé, quien el 1890 decidió abrir una tienda en la calle Pelayo de Barcelona, al tiempo que lanzaba una campaña de propaganda para vender en ella gran variedad de figuras, que él mismo fabricaba. Sin embargo no obtuvo los resultados previstos, por lo que tuvo que cerrar el establecimiento.
Previo a 1890 se sitúa a Casanellas trabajando en el taller de Lleonart, donde posiblemente Casanellas, cerrajero de oficio y también grabador de moldes o matricero trabajara con Víctor Lleonart.
No parece descabellado y es tentador suponer que Carlos Juandé, un adinerado exbanquero, hubiera iniciado o bien seguido muy de cerca, esta nueva producción de figuras en pleno volumen, que coexistía con la de las figuras planas tradicionales hasta aquel momento. Un catalizador de nuevas iniciativas pudo ser la Exposición Universal de Barcelona de 1888, para la cual las iniciativas ciudadanas se esforzaron por estar a la altura del acontecimiento. Algunas figuras en tamaño Extra y pleno volumen podrían formar parte de este nuevo tipo de producción, desconocemos el fabricante, pero la tipografia de la etiqueta de la caja y el tipo de uniforme corresponde con los dos últimos decenios del s.XIX

El 14º de caballería, Regimiento de Cazadores de Alcántara, queda como tal tras la reorganización del ejército en los inicios del reinado de Alfonso XII (1874-1885) alternando las guarniciones en Reus, Lérida y Barcelona, desde donde embarcó rumbo a Cuba en 1895.



En el complejo proceso que lleva a la figura de plomo final que nosotros apreciamos como obra artística, juguete, pieza de colección y reflejo de una época, en algunas ocasiones conocemos los promotores, los emprendedores, los coleccionistas, los matriceros, pero a menudo el papel del artista pasa totalmente desapercibido. Es seguro que artistas ya con un nombre o bien estudiantes de Bellas Artes o de talleres reconocidos, fueran los artífices de algunos de los muchos modelos que han dado buena fama a la producción española. En el último tercio del s.XIX la formación artística pública tenía en la escuela de la Llotja de Barcelona una afamados profesores, entre ellos los hermanos Vallmitjana, quienes por sus viajes al extranjero, especialmente París, podían conocer bien las figuras de pleno volumen, Agapito Vallmitjana hijo, estaba especializado en su producción en temas de animales. En el caso de las figuritas que pertenecen al Estado Mayor General, cada uno de los caballos está en una posición diferente, sea por las patas, por la inclinación o por el ladeado de la cabeza. La altura total de dichas figuras, caballo con jinete, es de 92 mm. No olvidemos el acabado final, el momento de la pintura, en el que diestras manos y cuidadoso detalle hacen de cada pieza una pequeña obra de arte.
La modalidad que se conoce como “bulto” o pieza corpórea corresponde a figuras que dada su complejidad se realizaban con varios moldes, todos de bronce, con piezas accesorias en su interior. Hasta aquel momento las figuras se hacían con moldes de piedra o pizarra de solo dos piezas y eran planas o semiplanas.
Ya fueran soldados o toreros, las figuras se componían básicamente de cuerpo, cabeza y accesorios, la cabeza se introducía en el cuerpo, y los accesorios, hechos de estaño: sables, fusiles, espadas, instrumentos musicales etc., se soldaban, ya que las piezas estaban hechas de plomo, y dada su ductilidad podían doblarse y adaptarse a las posiciones requeridas.
Los moldes de los caballos, además de las dos caras del animal se componían de varias piezas, una superior para marcar las dos orejas, y otras inferiores para marcar el bajo vientre y el espacio entre las cuatro patas para que quedaran torneadas. Existía un punzón superior para dejar un hueco en la montura por donde fijar los jinetes. A menudo Casanellas produce caballos que se sustentaban sin peana.
Poco sabemos de la producción de Casanellas entre 1893 y 1901, pero podemos suponer que bajo el nombre de «La Militar» primero y de «La Guerra» después el tema principal serian las formaciones del ejército, no sabemos si solo el español, y también las figuras del toreo. Entre los hechos militares que marcaron esta época bajo la Regencia de María Cristina, el más destacable es la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas el 1898, hechos que dan fin a un ejército colonial con estos destinos y a buena parte de la Armada. Así pues afirmamos que una parte de la producción de Casanellas durante estos años estaba dedicada a figuras y uniformes del ejército que dejaron de existir el 1898. Fundamenta la afirmación el estudio de uno de los moldes más antiguos de que disponemos, el molde de cabezas de alabarderos tamaño Extra. Como vemos en la base del molde se pueden fundir a la vez hasta siete cabezas, cuatro con el tricornio de los Alabarderos y otras tres con la forma del chambergo, el sombrero de ala ancha propio de las tropas coloniales, pudiendo fundir solo uno de los grupos ya que hay dos entradas de material. Muy posiblemente este molde sobrevivió por ser todavía útil para una para las cabezas de alabarderos, mientras que los moldes que quedaron desfasados por pertenecer a unidades extintas del ejército, debieron destruirse.


También podría ser que algunas de las figuras de la Armada que no aparecen en el catálogo de 1914 pero sí en listas de precios y fotografías posteriores, fueran ya fabricadas a finales del s.XIX, véase el caso del almirante y quizá también los marineros, son moldes que responden por tipología a los de esta época.



Otras figuras que no aparecen en el catálogo de 1914 y que posiblemente puedan incluirse como producción anterior, además de las del toreo ya vistas en el impreso de 1901, pueden ser aquellas que corresponden a suertes del toreo en poco uso, como puede ser el Salto de la Garrocha, que a finales del s.XIX aún tenía buena acogida.


Otra suerte que tuvo sus seguidores en el primer decenio del siglo XX fue la del Tancredo, una figura vestida de blanco y subida a un pedestal que permanecía inmóvil en la plaza esperando llamar la atención del toro.


CASANELLAS, TALLER DE FUNDICIÓN
Otra de las actividades que desplegó el taller de Baldomero Casanellas, fue la de matricero y fundidor por encargo de terceros. El busto de Cervantes, pequeña pieza realizada para conmemorar el cuarto centenario el 1916, lleva sus iniciales en un lateral, B.C. Como esta, otras piezas de imaginería religiosa y pequeños objetos fueron actividades de la fábrica.

Compartieron Baldomero Casanellas Nugué y su esposa Rosa Coixet Feliu la dedicación al negocio, en el taller él dirigía la fundición, la soldadura y el pintado, mientras que en el piso superior el taller de mujeres realizaba la disposición y el cosido de las figuras a las cajas y el etiquetado. Como pareja no tuvieron hijos, razón por la cual acordaron educar a un sobrino, Josep Capell Coixet, quién natural de Aña, de la provincia de Lérida, vino con nueve años a vivir con ellos a Barcelona, pasando más tarde a ayudar en el taller.

LA PRIMERA EXPOSICIÓN NACIONAL DE JUGUETES
El Fomento del Trabajo Nacional de Barcelona organiza para 1914 la Primera Exposición Nacional de Juguetes, y unos años antes empieza a organizarse este evento. En este contexto, Baldomero Casanellas y su amigo Víctor Lleonart, realizan en el mes de marzo de 1912 un viaje que les lleva a Suiza, Alemania y Francia, para conocer mejor el producto que en soldaditos y figuras de plomo se produce y comercializa en estos países. De este viaje quedan algunos testimonios, como algunas de las postales que envió a Rosa Coixet o bien que guardó como recuerdo, primero vemos las de Zürich:

e Zürich, 1912
La postal doble que sigue, el Palacio de Hielo de Berlín, está escrita en la parte posterior informado de la próxima salida para París e informando que con una cruz hecha con lápiz sobre la postal puede verse el lugar donde Víctor Lleonart y Baldomero Casanellas están situados.

en la sala.

Algunas de estas postales debió comprarlas como curiosidad, ilustran los tormentos de la Inquisición prusiana.

Una vista de la catedral de Colonia

Entre las piezas que Casanellas compró vemos esta recreación de la Guerra Italo-Turca (1911-1912) con figuras planas, semiplanas y de bulto total como el buque de guerra que vemos en el centro.

Otras piezas que tienen el mismo origen, compradas en 1912 son estos caballos tamaño Extra del fabricante Heyde.

Vemos a continuación una postal que editó el Fomento del Trabajo Nacional mostrando uno de los salones donde debía celebrarse la Exposición Nacional de Juguetes.

Para dicha Exposición Baldomero Casanellas elabora un catálogo con fotografías de todas las formaciones en sus cajas respectivas. Dedicamos una entrada únicamente a este tema, el Catálogo de La Guerra de 1914.
LA COLECCIÓN LLOVERA
El también grabador de reconocido mérito Eulogio González colaboró con Baldomero Casanellas para la famosa Colección LLovera bajo la dirección de Arturo Llovera. Actualmente puede verse dicha colección en el Museo Histórico Militar de Figueres, en el Castillo de San Fernando, Figueres, Girona. La Colección está formada por más de 20.000 piezas que representan un ejército español de principios del s.XX, con los diferentes escalafones militares, caballos, ciclistas, intendencia. Ofrecemos mayor información en la entrada de Casanellas entre 1914 y 1925.
La producción de Baldomero Casanellas se reconoce en algunos de sus artículos por la marca “LA GUERRA” como vemos sobre la cromolitografía del público en las plazas de toros, también en algunos casos por las iniciales B.C. gravadas en la figura, como en los “Ciclistas de Infantería”, aunque en esta ocasión coincide también con las iniciales «Brigada Ciclista», o ambas cosas, marca e iniciales, como en la caja de municiones de los cañones con disparo, entre otros. En esta etiqueta se reproduce el modelo de cañón que veremos detallado en el catálogo de 1914.

El 1917 la revista “Juventud Argentina” dedica un número a la Industria Española de Juguetes y da cuenta de las instalaciones de la III Exposición-Feria ubicadas en la Escuela Industrial de Barcelona. Un artículo informa de las últimas novedades de Casanellas, entre ellas la fabricación de hermosas plazas de toros y nos muestra fotografías del taller y de su producción.

La Guerra de África y la Primera Guerra Mundial marcaron cambios en los uniformes y un mayor protagonismo para la artillería, las guerras navales, la aviación, cambios que se reflejaron en la creación de nuevos modelos motorizados, nuevas piezas de soldados, como los legionarios, y también en el pintado de los uniformes.
También se fabricaron ornamentos para el altar, como candelabros, atriles, campanas, cálices, etc., juguetes para altares y capillas de madera con los que los niños recreaban el ritual de la misa, con “Misalín” incluido.
El juguete militar, el religioso y las artes del toreo marcaron la producción durante tres décadas, pero los deportes y otros juegos no bélicos salieron pronto a escena. El 1925 Baldomero Casanellas cedió a su sobrino José Capell Coixet la dirección del negocio, nueva fase que veremos en un próximo artículo LOS JUGUETES DE CASANELLAS-CAPELL.