Baldomero Casanellas los inicios

El 1897 Baldomero Casanellas Nugué, natural de Vilanova i la Geltrú, provincia de Barcelona,  inició con la marca LA GUERRA una actividad de fabricación artesanal de juguetes en estaño y plomo, que seguiría en sus temas y materiales los avatares de la sociedad del siglo XX bajo diferentes nombres comerciales: “Sobrino de Baldomero Casanellas”, “José Capell Coixet” “Casa”, “Capell”,  hasta la década de los sesenta.

Casanellas innova introduciendo la modalidad que se conoce como “bulto” o pieza corpórea, figuras que dada su complejidad se realizaban con varios moldes, todos de bronce, con piezas accesorias en su interior.  Hasta aquel momento las figuras se hacían con moldes de piedra o pizarra de solo dos piezas y eran planas o semiplanas.

Ya fueran soldados o toreros, las figuras se componían básicamente de cuerpo, cabeza y accesorios, la cabeza se introducía en el cuerpo, y los accesorios, hechos de estaño: sables, fusiles, espadas, instrumentos musicales etc., se soldaban, ya que las piezas estaban hechas de plomo, y dada su ductilidad podían doblarse y adaptarse a las posiciones requeridas.

Los moldes de los caballos, además de las dos caras del animal se componían de varias piezas, una superior para marcar las dos orejas,  y otras inferiores para marcar el bajo vientre y el espacio entre las cuatro patas para que quedaran torneadas. Existía un punzón superior para dejar un hueco en la montura por donde fijar los jinetes. Otra innovación de Casanellas fueron los caballos que se sustentaban sin peana.

No es de extrañar que figuras de algún competidor figurasen posteriormente como fabricadas por él, dado que cuando algunos de estos pequeños competidores cesaron, él solía adquirir los moldes si eran figuras de buena calidad. Es el caso de la espléndida Procesión del Corpus de Barcelona realizada por  Lleonart,  Casanellas compró los moldes y fabricó las figuras durante algunos años.

Gigantes y cabezudos de la Procesión de Corpus de Lleonart, Barcelona

El también grabador de reconocido mérito Eulogio González colaboró con Casanellas para la famosa Colección LLovera  y éste posteriormente se quedó con una parte de sus moldes. Actualmente puede verse dicha colección en el Museo Histórico Militar de Figueres, en el Castillo de San Fernando. La Colección está formada por más de 10.000 piezas que representan un ejército español de principios del s.XX, con los diferentes escalafones militares, caballos, ciclistas, intendencia.

La producción de Baldomero Casanellas se reconoce en algunos de sus artículos por la marca “LA GUERRA” como vemos sobre la cromolitografía del público en las plazas de toros,  también en algunos casos por las iniciales B.C. gravadas en la figura, como en los “Ciclistas de Infantería”, o ambas cosas, marca e iniciales,  como en la caja de municiones de los cañones con disparo,  entre otros.

Etiqueta de la caja de municiones con las iniciales de Baldomero Casanellas

Eligió Baldomero Casanellas como imagen de empresa la diosa romana Minerva, protectora de las artes y las ciencias como vemos en el impreso de  1901, donde comunica a sus clientes la nueva dirección del negocio y que reproduce entre otros modelos los Alabarderos, soldados con fusil, con bandera y a caballo y algunas de las figuras del toreo. Vemos pues dos de los temas básicos del juego de aquella época, el que llamaríamos ahora bélico y el dedicado a otros temas, como el toreo, el juguete para juegos de iglesia, o más tarde los deportes y las batallas entre indios y americanos.

Nos consta por una targeta datada de 1893, que Casanellas había constituido con un socio apellidado Ortiz una fábrica de juguetes, de nombre La Militar, en la Calle del Camp número 4, de la población de San Gervasio de Cassolas, posteriormente anexionada a Barcelona. El 1897 Baldomero Casanellas trabaja ya en solitario y a principios del s. XX se traslada a Barcelona, a medio camino de los barrios Gracia y de Sant Martí de Provençals, donde los talleres de escultores tenían constante faena con los encargos para la construcción del templo de la Sagrada Família.

LA GUERRA El catálogo de 1914

Coincidiendo con la Primera Exposición Nacional de Juguetes, celebrada en Barcelona el 1914 y ubicada en los salones del Fomento, Baldomero Casanellas edita un catálogo con los listados y fotografías en blanco y negro de sus artículos y merece una medalla de bronce por sus productos. En el catálogo de Casanellas hay básicamente figuras en dos tamaños, el “bulto” de 45 mm., y el “extra” de 54 mm, aunque también aparece una serie de semi bulto, la 1, y otra de semi extra, la 27. Todas las figuras  se presentan en cajas, cosidas al cartón y haciendo composiciones. Encontramos del ejército: infantería, caballería, artillería, músicos, ciclistas y motoristas, básicamente españoles y contemporáneos franceses, moros, ingleses y alemanes, y entre los antiguos sólo los romanos.  En la caballería: Lanceros al paso,  Guardia Civil de gala, Escolta Real, Húsares de Pavía, Caballería Mora, Caballería de Melilla al galope, Estado Mayor General, Guardia de Seguridad, Dragones Ingleses,  Coraceros franceses, Hulanos alemanes y Caballería de María Cristina y además los cañones y carruajes para la artillería rodada y la de montaña. 

Portada del catálogo de 1914

La serie 1, infanteria al paso, está compuesta por figuras semiplanas fundidas con moldes de bronce. Un caballo con oficial, Un soldado con corneta, otro con tambor, otro con bayoneta, con sable y con la bandera, además de dos modelos de palmera, doble y sencilla

El 1917 la revista “Juventud Argentina” dedica un número a la Industria Española de Juguetes y da cuenta de las instalaciones de la III Exposición-Feria  ubicadas en la Escuela Industrial de Barcelona.  Un artículo informa de las últimas novedades de Casanellas, entre ellas la fabricación de hermosas plazas de toros y nos muestra fotografías del taller y de su producción.

La Guerra de África y la Primera Guerra Mundial marcaron cambios en los uniformes y un mayor protagonismo para la artillería, las guerras navales, la aviación, cambios que se reflejaron en la creación de nuevos modelos motorizados, nuevas piezas de soldados, como los legionarios,  y también en el pintado de los uniformes.

También se fabricaron ornamentos para el altar, como candelabros, atriles, campanas, cálices, etc., juguetes para altares y capillas de madera con los que los niños recreaban el ritual de la misa, con “Misalín” incluido.

Ornamentos para las capillas y juegos de Iglesia
Capilla de madera con los ornamentos de iglesia

El juguete militar, el religioso y las artes del toreo marcaron la producción durante tres décadas, pero los deportes y otros juegos no bélicos salieron  pronto a escena. El 1925 Baldomero Casanellas cedió a su sobrino José Capell Coixet la dirección del negocio, nueva fase que veremos en un próximo artículo LOS JUGUETES DE CASANELLAS-CAPELL.

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